El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 32:22 Y ahora bien, he aquÃ, ahora os digo, y quisiera que recordaseis, que Dios es misericordioso para con todos los que creen en su nombre; por tanto, él desea ante todo que creáis, sÃ, en su palabra.
32:23 Y ahora bien, él comunica su palabra a los hombres por medio de ángeles; sÃ, no sólo a los hombres, sino a las mujeres también. Y esto no es todo; muchas veces les son dadas a los niños palabras que confunden al sabio y al erudito.
32:24 Y ahora bien, amados hermanos mÃos, ya que habéis deseado saber de mà qué debéis hacer, porque sois afligidos y desechados —y no quiero que penséis que es mi intención juzgaros sino de acuerdo con lo que es verdad—
32:25 porque no quiero decir que todos vosotros habéis sido compelidos a humillaros; porque verdaderamente creo yo que entre vosotros hay algunos que se humillarÃan, pese a las circunstancias en que se hallaran.
32:26 Pues como dije acerca de la fe, que no era un conocimiento perfecto, asà es con mis palabras. No podéis, al principio, saber a la perfección acerca de su veracidad, asà como tampoco la fe es un conocimiento perfecto.