El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 32:27 Mas he aquÃ, si despertáis y aviváis vuestras facultades hasta experimentar con mis palabras, y ejercitáis un poco de fe, sÃ, aunque no sea más que un deseo de creer, dejad que este deseo obre en vosotros, sÃ, hasta creer de tal modo que deis cabida a una porción de mis palabras.
32:28 Compararemos, pues, la palabra a una semilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón, he aquÃ, si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra incredulidad, resistiendo al EspÃritu del Señor, he aquÃ, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que ésta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sÃ, empieza a iluminar mi entendimiento; sÃ, empieza a ser deliciosa para mÃ.
32:29 He aquÃ, ¿no aumentarÃa esto vuestra fe? Os digo que sÃ; sin embargo, no ha llegado a ser un conocimiento perfecto.
32:30 Mas he aquÃ, al paso que la semilla se hincha y brota y empieza a crecer, entonces no podéis menos que decir que la semilla es buena; pues he aquÃ, se hincha y brota y empieza a crecer. Y, he aquÃ, ¿no fortalecerá esto vuestra fe? SÃ, fortalecerá vuestra fe, porque diréis: Sé que ésta es una buena semilla; porque, he aquÃ, brota y empieza a crecer.