El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 33:2 Y Alma les dijo: He aquÃ, habéis dicho que no podéis adorar a vuestro Dios porque sois echados de vuestras sinagogas. Mas he aquÃ, os digo que si suponéis que no podéis adorar a Dios, os equivocáis gravemente, y debéis escudriñar las Escrituras; si suponéis que esto es lo que os han enseñado, es que no las entendéis.
33:3 ¿No recordáis haber leÃdo lo que Zenós, el profeta de la antigüedad, ha dicho concerniente a la oración o adoración?
33:4 Porque dijo: Eres misericordioso, ¡oh Dios!, porque has oÃdo mi oración, aun cuando me hallaba en el desierto; sÃ, fuiste misericordioso cuando oré concerniente a aquellos que eran mis enemigos, y tú los volviste a mÃ.
33:5 SÃ, ¡oh Dios!, y fuiste misericordioso conmigo cuando te invoqué en mi campo, cuando clamé a ti en mi oración, y tú me oÃste.
33:6 Y además, ¡oh Dios!, cuando volvà a mi casa, me oÃste en mi oración.
33:7 Y cuando entré en mi aposento y oré a ti, ¡oh Señor!, tú me oÃste.
33:8 SÃ, eres misericordioso con tus hijos, cuando te invocan para ser oÃdos de ti, y no de los hombres; y tú los oirás.