El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 38:1 Hijo mÃo, da oÃdo a mis palabras, porque te digo, como dije a Helamán, que al grado que guardes los mandamientos de Dios, prosperarás en la tierra; y si no guardas los mandamientos de Dios, serás separado de su presencia.
38:2 Y ahora bien, hijo mÃo, confÃo en que tendré gran gozo en ti, por tu firmeza y tu fidelidad para con Dios; porque asà como has empezado en tu juventud a confiar en el Señor tu Dios, asà espero que continúes obedeciendo sus mandamientos; porque bendito es el que persevera hasta el fin.
38:3 Te digo, hijo mÃo, que ya he tenido gran gozo en ti por razón de tu fidelidad y tu diligencia, tu paciencia y tu longanimidad entre los zoramitas.
38:4 Porque sé que estuviste atado; sÃ, y también sé que fuiste apedreado por motivo de la palabra; y sobrellevaste con paciencia todas estas cosas, porque el Señor estaba contigo; y ahora sabes que el Señor te libró.
38:5 Y ahora bien, hijo mÃo, Shiblón, quisiera que recordaras que en proporción a tu confianza en Dios, serás librado de tus tribulaciones, y tus dificultades, y tus aflicciones, y serás enaltecido en el postrer dÃa.