El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 39:7 Y ahora bien, hijo mÃo, quisiera Dios que no hubieses sido culpable de tan gran delito. No persistirÃa en hablar de tus delitos, para atormentar tu alma, si no fuera para tu bien.
39:8 Mas he aquÃ, tú no puedes ocultar tus delitos de Dios; y a menos que te arrepientas, se levantarán como testimonio contra ti en el postrer dÃa.
39:9 Hijo mÃo, quisiera que te arrepintieses y abandonases tus pecados, y no te dejases llevar más por las concupiscencias de tus ojos, sino que te refrenaras de todas estas cosas; porque a menos que hagas esto, de ningún modo podrás heredar el reino de Dios. ¡Oh recuerda, y comprométete, y abstente de estas cosas!
39:10 Y te mando que te comprometas a consultar con tus hermanos mayores en tus empresas; porque he aquÃ, eres joven, y necesitas ser fortalecido por tus hermanos. Y atiende a sus consejos.
39:11 No te dejes llevar por ninguna cosa vana ni insensata; no permitas que el diablo incite tu corazón otra vez en pos de esas inicuas rameras. He aquÃ, oh hijo mÃo, cuán gran iniquidad has traÃdo sobre los zoramitas; porque al observar ellos tu conducta, no quisieron creer en mis palabras.