El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 57:12 Y acaeció que no habían pasado muchos días, cuando los lamanitas empezaron a perder toda esperanza de recibir ayuda; por tanto, entregaron la ciudad en nuestras manos; y así habíamos realizado nuestros proyectos de apoderarnos de la ciudad de Cumeni.
57:13 Pero ocurrió que nuestros prisioneros eran tan numerosos que, a pesar de nuestro gran número, nos vimos obligados a emplear todas nuestras fuerzas para vigilarlos, o quitarles la vida.
57:14 Porque he aquí, se sublevaban en grandes números, y peleaban con piedras, con palos o cualquier cosa que llegara a sus manos, de modo que matamos a más de dos mil de ellos después que se hubieron entregado como prisioneros de guerra.
57:15 Por tanto, nos fue menester o quitarles la vida o custodiarlos, espada en mano, hasta la tierra de Zarahemla; y además, nuestras provisiones apenas eran suficientes para nuestra propia gente, a pesar de lo que habíamos tomado de los lamanitas.
57:16 Y en estas circunstancias críticas, llegó a ser un asunto grave determinar concerniente a estos prisioneros de guerra. No obstante, determinamos enviarlos a la tierra de Zarahemla; por tanto, escogimos una parte de nuestros hombres, y les encargamos nuestros prisioneros para descender con ellos a la tierra de Zarahemla.