El delincuente honrado
El delincuente honrado SIMÓN.- SÃ, hija; vamos a pensar en tu alivio, y cuenta con la ternura de un padre que no es capaz de olvidarse de tu bien. (Yéndose.) ¡Este don Justo es un ángel! Otros jueces hay tan desabridos, tan secos... No he visto otro por el término.
JUSTO.- (Profundamente pensativo.) La fisonomÃa de don Torcuato... el tono de su voz... ¡Ah, vanas memorias...! Pero es forzoso averiguarlo.
Escena IX
ESCRIBANO, JUSTO.
ESCRIBANO.- Señor, acaba de llegar del Sitio un expreso con este pliego, y me ha pedido testimonio de la hora de su entrega.
JUSTO.- (Tomando el pliego.) Veamos. Id a despacharle.
Escena X
JUSTO (solo.)