Ulises
Ulises Él palpó aquà y allá. Voglio e non vorrei. Quisiera saber si ella pronunciaba bien eso: voglio. No en la cama. Debe de haberse resbalado. Se agachó y levantó la colcha. El libro, caÃdo, estaba abierto contra la curva del orinal naranjacuadriculado.
—Déjame ver —dijo—. Puse una señal. Hay una palabra que querÃa preguntarte.
Tomó un trago de té de su taza sostenida del lado sin asa y, habiéndose limpiado la punta de los dedos elegantemente sobre la manta, recorrió el texto con una horquilla hasta que llegó a la palabra.
—¿Meten si qué?[*] —le preguntó él.
—Aquà —dijo ella—. ¿Qué quiere decir?
Se inclinó hacia adelante y leyó cerca de la lustrada uña de su pulgar.
—¿Metempsicosis?
—SÃ. ¿De dónde salió eso?
—Metempsicosis —dijo él, arrugando el entrecejo—. Es griego: viene del griego. Significa la transmigración de las almas.
—¡Oh, vamos! —exclamó ella—. Dilo en palabras sencillas.