Ulises
Ulises Podría hacer un relato corto. Por el señor y la señora L. M. Bloom. ¿Inventar una historia sobre algún proverbio que? La época en que acostumbraba apuntar en mi puño lo que ella decía mientras se vestía. Desagradable vestirse juntos. Me corté afeitándome. Mordiendo su labio inferior, abrochando el cierre de su falda. Marcándole el tiempo. 9.15. ¿No te pagó Roberts todavía? 9.20. ¿Qué llevaba puesto Greta Conroy?[46]. 9.23. ¿En qué pensaba cuando compré ese peine? 9.24. Estoy hinchada después de ese repollo. Una motita de polvo sobre el charol de su bota.
Su modo de frotar vivamente la vira de un zapato después de otro contra la pantorrilla de su media. La mañana después del baile del bazar donde la banda de May tocó la Danza de las horas, de Ponchielli[47]. Explicar eso: las horas de la mañana, mediodía, luego viene la tarde, después las horas de la noche. Ella lavándose los dientes. Eso fue la primera noche. Su cabeza bailando. Las varillas de su abanico repiqueteando. ¿Es pudiente ese Boylan? Tiene dinero. ¿Por qué? Noté al bailar que tenía buen aliento. No valía la pena canturrear entonces. Aludir a ello. Extraña clase de música la de anoche. El espejo estaba en la sombra. Ella frotó su espejo de mano vivamente contra su rebeca de lana, contra su amplio seno oscilante. Atisbando en él. Arrugas en sus ojos. Imposible prever resultados.