Ulises
Ulises Hizo un movimiento para irse.
—Bueno, me alegro de verte tan bien —dijo—. Hasta pronto.
—Sà —dijo el señor Bloom.
—A propósito —dijo M’Coy[19]—. ¿PodrÃas dejar mi tarjeta en el entierro? Me gustarÃa ir, pero a lo mejor no puedo. Hay ese asunto del ahogado en Sandycove; puede haber novedades y entonces el inspector y yo tendrÃamos que ir si encuentran el cuerpo. Deja mi nombre si no estoy por allÃ, ¿lo harás?
—Lo haré —dijo el señor Bloom, moviéndose para alejarse—. Pierde cuidado.
—Bien —dijo M’Coy vivazmente—. Gracias, hombre. IrÃa si pudiera. Bueno, adiós. Es suficiente poner C. P. M’Coy.
—Asà se hará —contestó el señor Bloom con firmeza.
No me pescó desprevenido ese resuello. Toque rápido. Marca suave. Me gustaba el trabajo. La maleta me agrada particularmente. Cuero. Punteras reforzadas, bordes remachados, cerradura a palanca de doble acción. Bob Cowley le prestó la suya para el concierto de la regata de Wicklow[20] del año pasado y no volvió a tener noticia desde aquel buen dÃa hasta la fecha.