Ulises
Ulises —Por ahà va un amigo tuyo, Dedalus —dijo.
—¿Quién?
—Tu hijo y heredero.
—¿Dónde está? —dijo el señor Dedalus, estirándose hacia la parte opuesta.
El coche, cruzando las zanjas abiertas y los terraplenes de las calles levantadas delante de las casas de pisos, se sacudió bruscamente al volver la esquina y, tomando de nuevo las vÃas, rodó ruidosamente con vibrantes ruedas. El señor Dedalus volvió a recostarse en su asiento y preguntó:
—¿Estaba ese canalla de Mulligan con él? ¿Su fidus Achates?[5].
—No —dijo el señor Bloom—. Estaba solo.
—Estará en casa de su tÃa Sally, supongo —dijo el señor Dedalus—, la banda de Goulding[6], el pequeño contable borracho y Crissie, el montoncito de estiércol de papá, la astuta criatura que conoce a su propio padre.
El señor Bloom sonrió sin alegrÃa en el camino de Ringsend. Wallace Bros., fabricantes de botellas. El puente Dodder.