Ulises
Ulises Molly, Milly. La misma cosa diluida. Sus juramentos de marimacho. ¡Oh Júpiter brincador! ¡Dioses y peces! Sin embargo es una niña estupenda. Pronto será mujer. Mullingar. QueridÃsimo papi. Joven estudiante. SÃ, sÃ: una mujer también. La vida. La vida.
El coche se sacudió de un lado a otro, balanceando sus cuatro troncos.
—Corny podÃa habernos dado un carrito más cómodo —dijo el señor Power.
—HabrÃa podido —dijo el señor Dedalus— si no fuera por ese estrabismo que lo molesta[14]. ¿Me entendéis?
Cerró su ojo izquierdo. Martin Cunningham empezó a sacar migas de pan de debajo de sus muslos.
—¿Qué es esto? —dijo—. ¡En el nombre de Dios! ¿Migas?
—Parece que alguien ha estado de picnic aquà hace poco —exclamó el señor Power.
Todos levantaron sus muslos mirando con desconfianza el mohoso cuero destachuelado de los asientos. El señor Dedalus, torciendo la nariz, hizo una mueca hacia abajo y dijo:
—O mucho me equivoco. ¿Qué te parece, Martin?
—Lo mismo he pensado yo —dijo Martin Cunningham.