Ulises
Ulises El señor Bloom apoyó de nuevo su muslo. Me alegro de haber tomado ese baño. Siento mis pies completamente limpios. Pero me gustarÃa que la señora Fleming hubiera zurcido mejor estos calcetines.
El señor Dedalus suspiró resignadamente.
—Después de todo —dijo—, es la cosa más natural del mundo.
—¿Ha venido Tomas Kernan? —preguntó Martin Cunningham retorciendo suavemente la punta de su barba.
—Sà —contestó el señor Bloom—. Va detrás con Ned Lambert y Hynes[15].
—¿Y Corny Kelleher? —indagó a su vez el señor Power.
—En el cementerio —dijo Martin Cunningham.
—Me he encontrado con M’Coy esta mañana —informó el señor Bloom—, dijo que intentarÃa venir.
El coche se detuvo bruscamente.
—¿Qué pasa?
—Parados.
—¿Dónde estamos?
El señor Bloom sacó la cabeza por la ventanilla.
—El gran canal —dijo.