Ulises
Ulises —¡Oh, muy bien! —dijo el señor Bloom—. Tengo muy buenas noticias. Es una buena idea, pues…
—¿Vas tú también?
—Bueno, no —respondió el señor Bloom—. A decir verdad tengo que ir al condado de Clare para un asunto privado. La idea, comprende, es recorrer las principales ciudades. Lo que se pierde en una se puede recuperar en otra.
—Efectivamente —dijo Martin Cunningham—. Es lo que hace ahora Mary Anderson[23].
—¿Tienes buenos artistas?
—Louis Werner es su empresario —dijo el señor Bloom—. ¡Oh, sÃ!, tendremos a todos los copetudos. J. C. Doyle y John MacCormack espero y. Los mejores, de hecho.
—Y Madame —dijo el señor Power, sonriendo—. La última pero no la peor.
A modo de protesta cortés el señor Bloom destrenzó sus manos y las volvió a trenzar. Smith O’Brien[24]. Alguien ha puesto allà un ramo de flores. Mujer. Debe de ser el aniversario de su muerte. Por muchos años. Mientras el coche pasaba delante de la estatua de Farrel se juntaron sin ruido sus rodillas que no ofrecÃan resistencia.
Cor: un viejo desaliñado ofrecÃa su mercancÃa abriendo la boca desde la acera: cor.
¡Cuatro cordones por un penique!