Ulises
Ulises El coche subió más lentamente la cuesta de Rutland Square. Sacuden sus huesos[34]. Sobre las piedras. Nada más que un pobre. No hay parientes.
—En la mitad de la vida —murmuró Martin Cunningham.
—Pero lo peor de todo —dijo Power— es el hombre que se quita la vida.
Martin Cunningham sacó bruscamente su reloj, tosió y lo volvió a guardar.
—La peor desgracia para una familia —agregó el señor Power.
—Naturalmente que es una locura momentánea —dijo Martin Cunningham con decisión—. Tenemos que considerar el asunto desde un punto de vista caritativo.
—Dicen que el hombre que lo hace es un cobarde —afirmó el señor Dedalus.
—No nos corresponde a nosotros juzgar —dijo Martin Cunningham.