Ulises
Ulises —¡Oh, serÃa una cosa impresionante! —dijo el señor Dedalus—. Coche Pullman y salón comedor.
—Mala perspectiva para Corny —agregó el señor Power.
—¿Por qué? —preguntó el señor Bloom, volviéndose hacia Dedalus—. ¿No serÃa más decente que ir galopando de dos en fondo?
—Bueno, no carece de razón —concedió el señor Dedalus.
—Y además —dijo Martin Cunningham—, no tendrÃamos escenas como ésa de la carroza que volcó a la vuelta de Dunphy tirando el féretro sobre el camino.
—Eso fue terrible —dijo la espantada cara del señor Power— y el cadáver cayó al camino. ¡Horroroso!
—A la cabeza del pelotón en la vuelta de Dunphy —exclamó el señor Dedalus, asintiendo con la cabeza—. Copa Gordon Bennett.
—¡Dios sea loado! —dijo Martin Cunningham piadosamente.