Ulises
Ulises El acólito cantaba los responsos en sobreagudo. He pensado muchas veces que sería mejor tener muchachos sirvientes. Hasta los quince, más o menos. Después, naturalmente…
Eso era agua bendita, supongo. Sacándole sueño a sacudidas. Debe de estar harto de este trabajo, sacudiendo esa cosa sobre todos los cadáveres que le traen. Sería bueno que pudiera ver sobre qué lo está sacudiendo. Cada día mortal una nueva remesa: hombres de edad madura, mujeres viejas, chicos, mujeres muertas de parto, pobres con barba, hombres de negocios calvos; jóvenes tuberculosas con esmirriados pechos de gorrión. Todo el año reza lo mismo sobre todos ellos y les sacude agua encima: duerme. Ahora sobre Dignam.
—In paradisum.