Ulises
Ulises —AsÃ, vea. Dos llaves cruzadas aquÃ. Un cÃrculo. Después aquà el nombre Alexander Llavs, comerciante de té, vino y alcoholes. Etcétera.
Mejor no enseñarle su propio trabajo.
—Usted sabe bien, concejal, exactamente lo que él quiere. Luego alrededor de la parte superior interlineado, la casa de llaves. ¿Comprende? ¿Le parece una buena idea?
El regente trasladó su mano rascadora a las costillas inferiores y rascó allà tranquilamente.
—La idea —dijo el señor Bloom— es la casa de llaves. Usted sabe, concejal, el parlamento de Manx. Insinuación de autonomÃa. Turistas, sabe, de la isla de Man. Llama la atención, ¿comprende? ¿Puede hacer eso?
Tal vez podrÃa preguntarle cómo se pronuncia ese voglio. Pero si no lo supiera no conseguirÃa más que hacerle pasar un mal rato. Mejor no.
—Podemos hacer eso —dijo el regente—. ¿Tiene el croquis?
—Lo puedo conseguir. Estaba en un diario de Kilkenny. Él tiene una casa allà también. Iré en un periquete a pedÃrselo. Bueno, usted puede hacer eso y un pequeño recuadro para llamar la atención. Usted sabe lo que se acostumbra. Locales con patente de primera clase. Un vacÃo largamente sentido. Etcétera.
El regente pensó un momento.