Ulises
Ulises El señor Nannetti consideró el recorte un momento y asintió con la cabeza.
—Lo quiere para julio —dijo el señor Bloom.
No escucha. Nannan. Nervios de hierro.
El regente movió su lápiz hacia el recorte.
—Pero espere —dijo el señor Bloom—. Quiere que lo cambien. Llavs. Quiere dos llaves en la parte de arriba.
Infierno de barullo hacen. Tal vez entiende lo que yo.
El regente se dio la vuelta para escuchar pacientemente y, levantando un codo, empezó a rascarse lentamente el sobaco por debajo de su chaqueta de alpaca.
—Asà —dijo el señor Bloom, cruzando sus dedos Ãndices por las puntas[15].
Que digiera eso primero.
El señor Bloom, mirando oblicuamente desde la cruz que habÃa hecho, vio el rostro cetrino del regente, me parece que tiene un poco de ictericia, y detrás las obedientes bobinas alimentando gigantescos laberintos de papel. Rechina. Rechina. Kilómetros devanados. ¿En qué se convierte después? ¡Oh!, para envolver carne, paquetes; varios usos, mil y una cosas.
Haciendo deslizar sus palabras hábilmente entre las pausas del rechinamiento dibujó velozmente sobre la madera cubierta de cicatrices.
CASA DE LLAV (E) S