Ulises
Ulises —Bueno, haz entrar esto en la edición de la tarde, concejal —dijo Hynes.
Pronto lo va a llamar mi alcalde. Dicen que lo apoya John el largo[13].
El regente, sin contestar, escribió de prisa y apretado en un rincón de la hoja e hizo una señal a un tipógrafo. Alargó la hoja silenciosamente sobre la sucia mampara de vidrio.
—Muy bien: gracias —dijo Hynes alejándose.
El señor Bloom estaba en su camino.
—Si quieres cobrar el cajero está a punto de irse a almorzar —advirtió, señalando hacia atrás con el pulgar.
—¿Has cobrado tú? —preguntó Hynes.
—¡Hum! —dijo el señor Bloom—. Mira bien y hazte con él.
—Gracias, viejo —dijo Hynes—. Yo también le voy a tirar de la manga.
Se dirigió a toda prisa hacia el Freeman’s Journal.
Tres chelines le presté en Meagher[14]. Tres semanas. Tercera insinuación.
VEMOS AL CORREDOR DE ANUNCIOS EN ACTIVIDAD
El señor Bloom colocó su recorte sobre el escritorio del señor Nannetti.
—Discúlpeme, concejal —dijo—. Vea este anuncio. Llavs, ¿se acuerda?