Ulises
Ulises Cháchara pomposa. Globos inflados. Veo que Ned Lambert se está tomando un dÃa de descanso. Pocas cosas arruinan tanto un dÃa como un funeral. Dicen que algo influye. El viejo Chatterton[22], el vicecanciller, es su tÃo abuelo o su tÃo bisabuelo. Cerca de los noventa dicen. Quizá los titulares para su fallecimiento están escritos desde hace largo tiempo. Sigue viviendo para fastidiarlos. DeberÃa irse de una vez. Johnny, haz sitio a tu tÃo[23]. El muy honorable Hedges Eyre Chatterton. Me atreverÃa a decir que le escribe uno que otro cheque temblequeado los dÃas de tormenta[24]. Qué ganga cuando se mande mudar. Aleluya.
—Nada más que otro espasmo —dijo Ned Lambert.
—¿Qué es? —preguntó el señor Bloom.
—Un fragmento recientemente descubierto de Cicerón —contestó el profesor MacHugh pomposamente—. Nuestra hermosa patria.
BREVE PERO OPORTUNO
—¿La patria de quién? —preguntó con naturalidad el señor Bloom.
—Es una pregunta atinada —observó el profesor mientras masticaba—. Con acento sobre el quién.
—La patria de Dan Dawson —dijo el señor Dedalus.
—¿Es su discurso de anoche? —preguntó el señor Bloom.
Ned Lambert asintió.