Ulises
Ulises J. J. O’Molloy se aproximó al escritorio inclinado y se puso a hojear las páginas rosas de la colección[26].
Disminuye la clientela. Uno quepudohabersido. Fracasando. Jugando. Deudas de honor. Cosechando tempestades[27]. SolÃa recibir buenas comisiones de D. y T. Fitzgerald. Pelucas para poner en evidencia su materia gris. Los sesos en las mangas como la estatua en Glasnevin. Creo que hace algún trabajo literario para el Express con Gabriel Conroy. Tipo instruido Myles Crawford; empezó en el Independent. Curiosa la forma en que estos hombres de prensa viran cuando olfatean alguna nueva oportunidad. Veletas. Saben soplar frÃo y caliente. No se sabrÃa a quién creer. Una historia buena hasta que uno escucha la próxima. Se ponen de vuelta y media entre ellos en los diarios y después no ha pasado nada, tan amigos como antes.
—¡Ah, escuchen esto, por amor de Dios! —suplicó Ned Lambert—. O aun si trepamos los apretados picos de las montañas…
—¡Campanudo! —interrumpió el profesor bruscamente—. ¡Basta ya de inflar globos!
—Picos —siguió Ned Lambert— elevándose altura sobre altura para bañar nuestras almas como si fuera…