Ulises

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—Quieren ver las vistas de Dublín desde la cúspide de la columna de Nelson. Ahorran tres chelines y diez peniques en un buzón-alcancía de hojalata roja. Hacen salir a sacudidas las moneditas de tres peniques y una de seis peniques y extraen los peniques con la hoja de un cuchillo. Dos chelines y tres peniques de plata y uno y siete en cobres. Se ponen los sombreros y las mejores ropas y llevan sus paraguas por miedo a que se ponga a llover.

—Vírgenes prudentes —dijo el profesor MacHugh.

VIDA AL DESNUDO

—Compran un chelín y cuatro peniques de pastel de gelatina y cuatro rebanadas de pastel de carne en los comedores del norte de la ciudad en Marlborough Street a la señorita Kate Collins, propietaria… Adquieren veinticuatro ciruelas maduras a una chica al pie de la columna de Nelson para quitarse la sed del pastel de gelatina. Dan dos moneditas de tres peniques al señor que está en el torniquete y empiezan a contonearse lentamente por la escalera de caracol, refunfuñando, alentándose recíprocamente, asustadas por la oscuridad, jadeando, preguntando la una a la otra cómo andas de fuerza, rogando a Dios y a la Virgen Bendita, amenazando bajar, atisbando por los respiraderos. Dios sea loado. No tenían idea de que fuera tan alta.


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