Ulises
Ulises Se detuvo otra vez y compró a la vieja de las manzanas dos tortitas de Banbury[6] por un penique, rompió la masa quebradiza y arrojó sus fragmentos al Liffey. ¿Ven eso? Dos gaviotas descendieron silenciosamente, luego todas, desde sus alturas, arrojándose sobre la presa. Desapareció. Hasta el último bocado.
Sabedor de su gula y astucia, sacudió de las manos las migajas polvorientas. No se esperaban eso. Maná. Tienen que vivir de carne de pescado, todas las aves del mar, gaviotas, medusas. Los cisnes de Anna Liffey[7] bajan nadando hasta aquí de vez en cuando para alisarse las plumas. Sobre gustos no hay nada escrito. Quisiera saber cómo es la carne de cisne. Robinson Crusoe tuvo que alimentarse de ellos.
Giraron, batiendo las alas débilmente. No voy a arrojarles más. Un penique ya es bastante. Para lo que me lo agradecen… Ni siquiera un graznido. Propagan la fiebre aftosa también. Si uno ceba a un pavo con castañas, por ejemplo, adquiere su sabor. Comer cerdo vuelve cerdo. ¿Pero entonces por qué los peces de agua salada no son salados? ¿Cómo es eso?
Sus ojos buscaron respuesta en el río y vieron un bote de remos anclado, balanceándose perezosamente sobre las espesas ondulantes aguas mostrando sus inscripciones.
Kino’s[8].
11/-.