Ulises
Ulises Siguió con la vista la última guerrera. Clientes difíciles de manejar. Jack Power podía contar las cosas como eran: el padre era detective. Si un tipo les daba mucho trabajo para arrestarle le propinaban una buena tunda en el calabozo. No se les puede reprochar, después de todo, con el trabajo que tienen, especialmente con los energúmenos jóvenes. A ese policía montado le hicimos ganarse el sueldo el día que Joe Chamberlain se graduó en Trinity[37]. ¡Palabra que sí! Los cascos de su caballo repiqueteando detrás de nosotros por Abbey Street. Suerte que tuve la presencia de ánimo de meterme en Manning; si no, me hubiera visto en un aprieto. Se dio un buen golpe, por Dios. Debe de haberse roto la cabeza contra las piedras. No tendría que haberme dejado llevar por esos estudiantes de medicina. Y los de Trinity con sus gorros cuadrados. Buscando líos. Sin embargo conocí a ese joven Dixon[38] que me curó la picadura en el Mater y ahora está en Holles Street donde se encuentra la señora Purefoy. Así es el engranaje. Todavía tengo en mis oídos el silbato del policía. Todos tomaron las de Villadiego. ¿Por qué me eligió a mí? Aquí mismo empezó.
—¡Arriba los Boers!
—¡Tres hurras por De Wet![39].
—Vamos a colgar a Joe Chamberlain de un árbol de manzanas agrias.