Ulises
Ulises Cruzó la esquina de Nassau Street y se detuvo delante del escaparate de Yates[51] e hijos, examinando los prismáticos. ¿O pasaré por la tienda del viejo Harris y echaré un párrafo con el joven Sinclair? Sujeto de buenos modales. Almorzando probablemente. Tengo que arreglar mis viejos prismáticos. Lentes Goerz, seis guineas. Los alemanes se abren camino por todas partes. Venden a bajo precio para apoderarse del mercado. Socavando. Podría probar con un par de la oficina de objetos perdidos del ferrocarril. Asombroso las cosas que la gente abandona en los trenes y salas de espera. ¿Qué estarán pensando? Las mujeres también. Increíble. El año pasado viajando a Ennis tuve que recoger la maleta de aquella hija del granjero y entregársela en el empalme de Limerick. Y todo el dinero que no se reclama. Hay un pequeño reloj allí arriba del techo de la torre para probar esos prismáticos.
Sus párpados descendieron hasta los bordes inferiores de sus pupilas. No puedo verlo. Si uno se imagina que está allí casi puede verlo. No puedo verlo.