Ulises
Ulises Avanzando a trechos vino un silencioso mensaje de su vejiga para ir a hacer no hacer allí hacer. Un hombre y dispuesto vació su vaso hasta las heces y caminó, a los hombres también se dan ellas conscientes de lo viril, se acuestan con los amantes, un joven la disfrutó en el patio.
Cuando el sonido de sus botas hubo cesado Davy Byrne dijo desde su cuaderno:
—¿En qué anda? ¿Vendiendo seguros?
—Dejó eso hace mucho —dijo Nosey Flynn—. Busca anuncios para el Freeman.
—Lo conozco bien —exclamó Davy Byrne—. ¿Qué le pasa?
—¿Pasarle algo? —dijo Nosey Flynn—. Que yo sepa, no. ¿Por qué?
—Como vi que anda de luto…
—¿Sí? —dijo Nosey Flynn—. Vaya, es cierto. Le pregunté cómo estaban por su casa. Tienes razón, por Dios. Iba de luto.
—Nunca menciono el asunto —afirmó Davy Byrne humanitariamente— si veo que a un caballero le pasa eso. Lo único que se consigue es reavivar el recuerdo.