Ulises
Ulises Entr’acte.
Un rostro pÃcaro, sombrÃo como el de un deán, Buck Mulligan se adelantó entonces, alegre y detonante de colores, hacia el saludo de sus sonrisas. Mi telegrama.
—Estabas hablando del vertebrado gaseoso, si no me equivoco —dijo a Stephen.
De chaleco florido, saludó alegre y bufonescamente con su Panamá en la mano.
Le dan la bienvenida. Was Du verlachst wirts Du noch dienen[56].
CrÃa de escarnecedores: Focio, seudomalaquÃas, Johann Most.
El que se engendró a Sà Mismo, mediador el EspÃritu Santo y Él Mismo se envió a Él Mismo, Redentor entre Élmismo y otros, Quien, acusado por sus demonios, desnudo y azotado, fue clavado como un murciélago a la puerta de un granero, muerto de hambre sobre el árbol de la cruz, Quien se dejó enterrar, se levantó, perturbó el infierno, pasó al cielo y allà se sienta estos mil novecientos años a la derecha de Su Propio Yo, pero que ha de venir en el último dÃa para juzgar a los vivos y a los muertos cuando todos los vivos estén ya muertos.
Eleva las manos. Caen los velos. ¡Oh, flores! Campanas con campanas con campanas tañendo a coro.