Ulises
Ulises de la invisibilidad.
Júbilos reliquiaduendeperdidos: almizcleviejoperfumados.
Y no más arrinconarse y cavilar.
Duendeperdidos en la memoria de la naturaleza con sus juguetes. Los recuerdos acosan su mente cavilosa. Su vaso lleno de agua de la cocina, cuando hubo comulgado. Una manzana rellena de azúcar negra, asándose para ella en el hogar en un oscuro atardecer de otoño. Sus uñas bien formadas enrojecidas por la sangre de los piojos aplastados en las camisas de los chicos.
Ella apareció en un sueño, silenciosamente, avanzando hacia él, su cuerpo consumido dentro de la floja mortaja parda, exhalando perfume de cera y palo de rosa, su aliento cerniéndose sobre él, con palabras mudas y secretas, un desmayado olor a cenizas húmedas.
Sus ojos vÃtreos, mirando desde la muerte, para sacudir y doblegar mi alma. Sobre mà solo. El cirio de las ánimas para alumbrar su agonÃa. Luz espectral sobre el rostro torturado. Su respiración ronca ruidosa rechinando de horror, mientras todos rezaban arrodillados. Sus ojos sobre mà para hacerme sucumbir: Liliata rutilantium te confessorum turma circumdet: iubilantium te virginum chorus excipiat[27].
¡Vampiro! ¡Rumiante de cadáveres!
No, madre. Déjame ser y déjame vivir.
—¡Kinch, eh!