Ulises
Ulises —Seymour es un jodido oficial —dijo Buck Mulligan.
Se hizo un saludo a sí mismo con la cabeza mientras se quitaba los pantalones y quedó de pie, diciendo perogrullescamente:
—Las mujeres de cabeza colorada se aparejan como las cabras[54].
Dejó de hablar alarmado, tocándose el costado bajo la camisa colgante.
—Mi duodécima costilla ya no está —gritó—. Soy el «Uebermensch»[55]. Kinch el Desdentado y yo somos los superhombres.
Se desembarazó de su camisa y la arrojó tras de sí sobre las demás ropas.
—¿Vas a entrar por aquí, Malachi?
—Sí. Deja sitio en la cama.
El joven retrocedió en el agua y alcanzó el centro de la ensenada en dos brazadas largas y limpias. Haines se sentó sobre una piedra, fumando.
—¿No vienes? —preguntó Buck Mulligan.
—Más tarde —dijo Haines—. No tan seguido de mi desayuno.
Stephen dio media vuelta.
—Pasa la llave, Kinch —dijo Buck Mulligan—, para sujetar mi camisa.
Stephen le alargó la llave. Buck Mulligan la colocó sobre sus ropas amontonadas.