Ulises
Ulises —Y dos peniques —dijo—, para una cerveza. Échalos ahÃ.
Stephen arrojó dos peniques sobre el montón blando. Vestirse, desnudarse. Erecto, con las manos juntas ante él, Buck Mulligan dijo solemnemente:
—El que roba al pobre presta al Señor. Asà hablaba Zaratustra.
Su cuerpo rollizo se zambulló.
—Te veremos nuevamente —dijo Haines, volviéndose mientras Stephen subÃa por el sendero, y sonriendo al salvaje irlandés.
Cuerno de toro, casco de caballo, sonrisa de sajón[56].
—El Ship —gritó Buck Mulligan—. A las doce y media.
—Bueno —dijo Stephen.
Siguió andando por el sendero que se curvaba en ascenso.
Liliata rutilantium.
Turma circumdet.
Iubilantium te virginum.
El nimbo gris del sacerdote en el nicho donde se viste discretamente. No quiero dormir aquà esta noche. A casa tampoco puedo ir.