El paciente
El paciente Colgó antes de que su voz lo traicionara. Necesitaba pensar, pero los pensamientos se arremolinaban, incontrolables. ¿Podría salvar a Julia sin condenarse a sí mismo? ¿Sin condenar a un país entero?
Decidió buscar ayuda, aunque en el fondo sabía que estaba jugando con fuego. Recurrió a Kate, una colega que alguna vez había sido su confidente. Si alguien podía darle una perspectiva racional, era ella. La encontró en la cafetería del hospital, su cabello recogido en un moño apurado y un café en la mano.
—Kate, necesito hablar contigo. Es urgente.
Ella levantó la vista, sorprendida por el tono en su voz. —¿Estás bien, David? Pareces… como si hubieras visto un fantasma.
—Es algo serio. Necesito tu consejo, pero no puedo darte todos los detalles.
Kate lo observó con detenimiento, su instinto médico activándose. —Está bien, dime lo que puedas.
—Si tuvieras que elegir entre salvar una vida o proteger a alguien que amas… ¿qué harías?
El silencio cayó entre ellos, pesado e incómodo. Kate dejó su taza en la mesa, midiendo sus palabras.
—Eso depende de quién sea esa vida, David. Y de cuánto estés dispuesto a sacrificar.
Evans bajó la mirada, incapaz de sostener el peso de su pregunta. —¿Y si esa vida fuera… decisiva para miles, millones de personas?