El paciente
El paciente Kate tardó en responder, pero cuando lo hizo, su voz fue apenas un susurro. —Entonces no se trata solo de salvar una vida, David. Se trata de salvarte a ti mismo. Y eso… eso es lo más difÃcil.
Esa conversación lo dejó aún más fracturado. SabÃa que Kate tenÃa razón, pero no podÃa aceptar la posibilidad de sacrificar a Julia, de dejarla a merced de un monstruo que acechaba en las sombras. Salió del hospital, buscando aire, pero en lugar de alivio encontró otra amenaza.
En el parabrisas de su coche habÃa un sobre. Dentro, una foto de Julia, tomada esa misma mañana, camino a la escuela. Al reverso, una frase garabateada con tinta negra: "¿Entiendes ahora?"
Evans sintió como si el suelo se desmoronara bajo sus pies. El enemigo no estaba jugando. Lo estaban observando, esperando que cometiera el más mÃnimo error. Y el tiempo no se detenÃa.
Esa noche, de vuelta en su apartamento, Evans se sentó en la oscuridad, con la foto en una mano y un vaso de whisky en la otra. Cada trago le quemaba la garganta, pero no lo suficiente para apagar el fuego del miedo. Necesitaba un plan, algo que le permitiera salvar a Julia sin entregar su alma. Pero en lo más profundo de su ser, una voz susurraba la verdad que no querÃa aceptar: no habÃa solución sin sacrificios.