Espía de Dios
Espía de Dios Un cardenal aparece asesinado en una iglesia de Roma. Le han arrancado los ojos, cortado las manos y escrito un mensaje con sangre: Ego te absolvo . La inspectora Paola Dicanti, experta en perfiles criminales, llega a la escena sin saber que ha entrado en el juego de un asesino que conoce cada rincón del Vaticano. El cadáver no es el primero. Y está a punto de comenzar el cónclave para elegir al nuevo Papa.
Sábado, 2 de abril de 2005. El Vaticano entero se sumerge en una penumbra solemne: el Papa ha muerto. En su habitación austera, rodeado de médicos y cardenales, su cuerpo es velado con los antiguos rituales de la Iglesia. El anillo del Pescador le es retirado. La Plaza de San Pedro se llena de fieles en duelo. Pero mientras el mundo reza, un horror silencioso comienza a abrirse paso por los pasillos más sagrados de Roma.
Cinco días después, en una iglesia cercana al Vaticano, la inspectora Paola Dicanti entra en escena. Psicóloga forense, formada en Quantico, es la cabeza del Laboratorio de Análisis del Comportamiento (LAC) en Roma. Su rostro es frío, su mente precisa, su pasado... lleno de cicatrices. No esperaba un caso así. Nadie lo esperaba.