EspÃa de Dios
EspÃa de Dios Paola analiza el perfil. El asesino es un hombre de fe, o al menos, uno deformado por ella. Inteligente. Planificador. Cree estar en una cruzada. Y su firma está diseñada para infundir terror. Sabe que no solo mata hombres, sino sÃmbolos vivientes. Y lo hace justo antes del cónclave. No es coincidencia.
—Este asesino está enviando un mensaje —murmura frente al equipo del LAC—. Uno que la Iglesia no quiere que el mundo vea.
Mientras tanto, en la Residencia Santa Marta, se reúnen los cardenales supervivientes. La presión crece. El Vaticano quiere silenciar el caso, pero Paola no obedece órdenes, solo verdades. Su investigación se cruza con la del FBI, que envÃa a un agente poco convencional: Anthony Fowler , teólogo, exmilitar, y ahora sacerdote. Un hombre con secretos.
—¿Usted es policÃa? —le pregunta Paola, desconfiada.
—No. Soy lo que se necesita cuando todo lo demás falla —responde Fowler, con la voz grave de quien ha visto demasiada muerte.
Fowler y Paola no se llevan bien. Al menos al principio. Él es crÃptico, ella meticulosa. Pero comparten algo: ambos están rotos por dentro. Ambos saben que lo que enfrentan no es solo un asesino, sino una revelación oculta entre las sombras de la Iglesia.
