Pedro Páramo
Pedro Páramo De pronto, sentí el peso de mi propia promesa, la que había hecho a mi madre al pie de su lecho de muerte. Había venido a buscar respuestas, a cobrarle a Pedro Páramo por su olvido. Pero ahora sabía que no se trataba solo de justicia o de dar paz a mi madre; era la misma Comala quien demandaba algo más profundo, una venganza que nunca podría saciarse. Y en ese instante entendí que quizá nunca podría salir de allí, que estaba condenado a vagar entre los escombros de las vidas que Pedro Páramo había destruido.
Miré alrededor y, en la oscuridad, me pareció ver figuras desdibujadas, sombras que se extendían desde cada rincón, como si fueran a envolverme. ¿Era este el destino de todos los que cruzaban las fronteras de Comala?