Esto no existe
Esto no existe Cuando un hombre es golpeado, insultado, manipulado o destruido emocionalmente por su pareja, encuentra muy pocas manos tendidas. Las comisarÃas no saben cómo actuar. Los jueces minimizan. La sociedad ridiculiza. Incluso los terapeutas dudan. En vez de apoyo, recibe sospecha. En vez de contención, indiferencia. El dolor masculino es invisible, no porque no exista, sino porque no encaja en el guion.
Este vacÃo no es solo legal. Es un abismo emocional que empuja a muchos al aislamiento, la desesperación y, en los casos más extremos, al suicidio. La experiencia del sufrimiento masculino está silenciada no por falta de pruebas, sino por incomodidad polÃtica. El sistema exige que el hombre sea fuerte, proveedor, resiliente. Pero cuando cae, nadie sabe —ni quiere— sostenerlo. Y asÃ, se pierde una parte fundamental de la humanidad: la posibilidad de sufrir sin ser culpable.