Te doy mi corazón
Te doy mi corazón Araminta intentó replicar, pero su voz comenzó a flaquear cuando Posy dio un paso adelante. "Madre… hay algo que ellos deben saber. Sophie no robó nada. Esa joya que usted menciona… está en su joyero, en el tercer cajón". La sorpresa se extendió en el tribunal. Araminta lanzó a Posy una mirada de pura furia. "¡Estás mintiendo!", gritó, pero el impacto de sus palabras no alcanzó a deshacer el daño.
"¿Entonces por qué la acusa?", exigió el magistrado, observando a Araminta con escepticismo. Benedict tomó de nuevo la palabra: "Porque le robó su infancia, su libertad, su dignidad". Araminta, sin más recursos, recurrió al desprecio. "¡No es más que una bastarda! Su madre era una prostituta", exclamó, pero antes de que pudiera decir otra palabra, Benedict se abalanzó, tomando el brazo de Araminta con una fuerza contenida. “Otra palabra así y juro que…”
Lady Bridgerton intervino, colocando una mano en el hombro de su hijo. “Ya basta, Benedict. Esta mujer ya no tiene poder sobre ella”. Las palabras de la matriarca de los Bridgerton parecieron romper el último vínculo entre Sophie y Araminta. El magistrado, tomando nota de las palabras de Posy y viendo la desintegración de la fachada de Araminta, emitió su veredicto: Sophie estaba libre de toda culpa.