Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Yo tenÃa un pequeño dote que mi padre me entregó al casarme; mi marido dispuso de él, sujetándome además a duros tratamientos de palabra y de obra; enterado mi padre, quiere que entablemos la demanda de divorcio, en cuyo caso tendrÃa que devolvernos el dinero, y él sigue martirizándome, porque yo no consigo que mi padre ceje en su empeño. ¿No os parece ese motivo suficiente para que yo le odie y ponga cuanto esté de mi parte para conseguir su ruina y su exterminio? Vuestra evasión es el medio que me proporciona mi venganza; yo le aprovecho, y me libro asà de un verdugo. Esto es muy natural. Pero como pudiera suceder que su inocencia le procurase algún medio para eludir el castigo, be pensado en ciertos detalles que harán su muerte segura. Vos tenéis un rosario engarzado en plata; todos en la cárcel os le hemos visto, y aria yo he hablado de él con intención. Me lo dais, y le pongo en su bolsillo con una pieza decoro que tengo ahorrada, y que daré gustosa por su muerte. Con esto creerán todos que le habéis sobornado. Además, dejaré aquà alguna prenda de su pertenencia, tal como un pañuelo y un par de botones de su ropilla, como si él hubiera ayudado personalmente a vuestra fuga. Esto en el lenguaje del foro, creo que se llaman «piezas de convicción» que él no podrá negar, y que le condenan de una manera elocuente. Ahora bien; después de oÃrme, ¿dudaréis de mÃ? ¿Oreéis que se trata de una chanza salvaje o de un lazo que os tiendo? ¿Para qué? ¿No van a ahorcaros? ¿Qué necesidad hay de precipitar vuestra muerte? Por última vez os pregunto: ¿Queréis huir?