Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Os lo explicaré en pocas palabras. Detesto a mi marido, y deseo perderle. DecÃs que le ahorcarÃan en vuestro lugar; esto es lo suficiente para que yo trabaje en vuestra evasión.
Fray Miguel la contemplaba absorto; no sabÃa sà era cierto lo que pasaba, o si era vÃctima de un mello.
«Tampoco podÃa suponer que la muchacha se burlase de él de una manera tan horrible.
Hubiera sido cosa de estrangularla.
No; Andrea hablaba de la manera más natural del mundo, como quien explica una cosa que le sucede.
Le habÃa dicho, y esta era suficiente a convencerle, que no se trataba de simpatÃa ni de interés persona!; que su suerte le era indiferente, y que estando otro en su lugar, a otro le hubiera hecho la proposición.
Para ella el prisionero no existÃa como tal; era un medio que se la presentaba para deshacerse de una persona odiosa; un cuchillo, un veneno, un instrumento de muerte
¿PodÃa hablar con más franqueza?
Pero comprendiendo que esto aún se hacÃa duro de creer, dijo al fraile, siempre ron voz muy baja: