Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo A mediodÃa volvió Andrea con la comida.
Fray Miguel sentÃa más necesidad que hambre y creyó debÃa tomar algún alimento.
La muchacha se acercó a la puerta, poniéndose a escachar.
En seguida cubrió con un pañuelo la cerradura,
de modo que nadie pudiera verles desde fuera por el ojo de la llave.
Luego se dirigió al fraile, diciéndole muy quedo:
—¿Qué necesitarÃas para escaparos?
El preso la miró con severidad y dijo:
—¿Vuelves con lo de esta mañana? Te advierto que la chanza, además de cruel, es estúpida.
—¡No; si no me chanceo!-contestó aquella—. Tengo interés en que os escapéis...
—¡Andrea!...
—¡Os lo juro por el sagrado nombre de la Virgen!
—Pero, ¿qué significa esto? — exclamó fray Miguel, levantándose fuera de sÃ.
—Ya lo habéis oÃdo; quiero que os escapéis.
—¿Qué interés es el tuyo?
—Uno que no se relaciona nada con vos; me es indiferente que os aprieten o no el pescuezo... y» veis si soy franca; a cualquier otro que a vos harÃa igual proposición.
—¡Entonces... no comprendo tu empello!