Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —El pobre Calabrote, que en paz descanse— dijo Juan Roberto con acento triste al recordar el nombre de fu amigo —supuso, y tal vez con muchÃsima razón, que esa galera debió tener algún mal encuentro con este buque cuando el Rayo se hallaba capitaneado por el italiano Bartolesi.
—Es muy posible. Yo, por mi parte, os confieso ingenuamente que no recuerdo; lo cual, después de todo, nada tiene de particular, pues en los muchos años que llevo a bordo del bergantÃn, he tomado parte en más combates que canas tengo en la cabeza.
—En fin, ahora paréceme que hemos conseguido nuestro objeto, y que el buque inglés, a pesar de su terquedad, no tendrá el capricho de seguirnos hasta el Nuevo Mundo, qué es adonde nos dirigimos.
—Y esta noche, ¿pensáis pasarla en vela?
—No sé qué haga.
—Si lo único que os obliga a ello es el temor de que veamos aparecer de nuevo las velas de la galera paréceme que podéis permanecer completamente tranquilo.
—Creo lo mismo. La verdad es que ya les llevamos una gran ventaja, y que si el viento signe siendo favorable durante el resto de la noche, conseguiremos penemos a una gran distancia de nuestros perseguidores.
—Retiraros, pues, a descansar. Necesariamente debéis estar rendido.