Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Manazas se sonrió, y aproximóse a Juan Sinmiedo, que conversaba con el capitán Jorge.
Bastó que hiciese una leve demostración con la cabeza para que Juan comprendiese que Manazas deseaba hablarle.
—Con vuestro permiso, capitán — dÃjole a MartÃnez.
Y aproximóse al marinero.
—Capitán, voy a hablar con un antiguo conocido que me aguarda en su camarote; ya os diré quién es, pues os interesa saberlo tanto por lo menos como a mÃ.
—Habla, pues.
—Ya lo haré; permitidme antes que sepa en qué actitud se halla.
—Sea como quieras. ¿Es algún enemigo?
—Vuestro, no.
—Entonces...
—¡Me necesitáis en este momento?
—No; puedes hablar con calma, pues el capitán me ha convidado a sentarme a su mesa.
—Perfectamente.
Manazas se aproximó de nuevo al negro Domingo.
—Ahora--le dijo-vamos adonde quieras.
—Pero, si el amo sabe que no habéis cumplido su deseo...
—¿Qué?