Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Domingo obedeció.
Apenas estuvieron solos Roberto y Manazas, dijó el primero:
—Vamos a ver: necesito que me expliques cómo el bergantÃn que me pertenecÃa, y que tan inicuamente me fué robado, se halla hoy en poder de ese capitán desconocido para mÃ, y no en el del hidalgo Montiño. ¿Acaso ese bribón ha muerto?
—Nada de eso.
—¿Entonces?...
—Os explicaré cuanto ha sucedido.
—Manazas refirió a Roberto detenidamente y sin omitir el más pequeño pormenor de qué manera habÃan conseguido el hidalgo Montiño y Bartolessi hacerse dueño del Rayo.
—Me dices una cosa que no ignoraba-dijo Roberto—; ya sabes que» algunos de los marineros que se hallaban a mis órdenes no quisieron seguir bajo la dependencia de Montiño y volviéronse en mi busca en un esquife.
—Es cierto.
—Por ellos supe que Calabrote habÃame hecho traición, enojado por el castigo que le impuse. Y a propósito, ¿sigue en la tripulación del Rayo?
—El infeliz murió.
—No podrá decirse que la tierra le sea ligera, porque supongo que morirÃa a bordo.
—Con efecto, en un combate.