Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Eso espero.
—Estas montañas encierran en su seno más oro que algunos suponen; pero la extracción es difÃcil
El capitán Roberto estuvo hablando con el hidalgo Medina sobre particularidades del paÃs, y luego despidióse, reiterándole sus ofrecimientos.
Al salir de la casa dirigió una mirada hacia el pabellón donde momentos antes habÃa estado hablando con Laura; pero la joven ya no se encontraba allÃ.
Entonces montó en su corcel, emprendiendo el camino que conducÃa a su casa.
El capitán, durante el trayecto, ensimismóse en sus más profundos pensamientos.
No se le ocultaba que para hacerse dueño del amor de la hija del hidalgo Medina habÃa de hallar grandes obstáculos casi imposibles de vencer.
Sin embargo, esto era precisamente lo que más le estimulaba a acometer la empresa.
Roberto no habÃa nacido como los hombres vulgares para dejarse abatir por pequeñeces; muy al contrario, agradábale sobremanera vencer las mayores dificultades.
En el transcurso de veinticuatro horas habÃa sabido que contaba con dos rivales.
El cacique de una de las tribus guerreras que poblaban las alturas de Cibao, y, el opulento don Juan de Pizarroso.