Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Habrá seguramente quien dude, por escaso que sea el conocimiento que tenga de las mujeres, que éstas poseen una intuición maravillosa.
Ha dicho un autor, cuyo nombre no recordamos en este instante, que las mujeres conocen las pasiones que inspiran mucho antes que se dé cuenta de ello el hombre que la experimenta.
Esto es una verdad innegable.
Una mirada, una sonrisa, la palabra más insignificante basta a esa encantadora mitad para conocer su verdadera interpretación.
Sin duda alguna, por tener menos preocupaciones que las que constantemente sufre el hombre, fÃjanse más en los pormenores que pasan desapercibidos a nuestros ojos.
Laura Medina, la encantadora hija de don Diego, la joven que habÃase criado entre las paredes de su casa, como esas flores que nacen al calor del invernadero, y no contemplan los rayos del sol más que a través de los vidrios que las preservan del temporal, poseÃa esa intuición innata en la mujer, aunque nazca y se desarrolle en las condiciones que ella habÃalo hecho.
Un presentimiento inexplicable, o sea un exceso de intuición, como hemos dicho, hÃzola comprender que aquella noche debÃa asomarse al balcón de su estancia.
