Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¿A qué preocuparse por los males del porvenir? ¡Quién sabe las vueltas que puede dar el mundo desde ahora hasta entonces!
Y al decir esto, Laura fijó sus pupilas en Roberto. Iba éste a proseguir el diálogo, cuando oyéronse pasos cautelosa en el jardÃn.
—¡ Ah! Por Dios, caballero-exclamó, la joven palideciendo—, ¿no habéis oÃdo?
—Con efecto, parece que alguien se aproxima»
—Os ruego que os retiréis a fin de no comprometerme.
—¡Rogármelo vos! Mandad: esos labios sólo deben mandar.
Laura retiróse al interior de la estancia»
En cuanto a Roberto, desenganchó de su cinto una pistola y aventuróse con seguro paso hacia la cancela, después de dirigir a su alrededor una recelosa mirada. Sus ojos no consiguieron descubrir a nadie.
—¡Pardiez!-se dijo—. ¡Es singular¡ Posible es que el rumor que llegó hasta nosotros fuese producido por el viento.
No obstante, el capitán no quiso alejarse de aquel sitio.
TemÃa que por su causa reprendiesen a la joven.
Una vez fuera del jardÃn, se coloco junte al tronco de un corpulento guayabo, cuyas hojas impedÃan que los rayos de la luna denunciasen su presencia.