Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo En aquel instante oyóse en el interior de la casa una gran gritería. Don Diego, al oír la exclamación de su hija, acudió a su estancia, hallándola desierta.
Juzguen nuestros lectores cuál sería su desesperación.
De pronto un estampido ocasionado por la expansión de la pólvora, interrumpió el silencio de la noche.
Roberto había hecho fuego sobre el cacique con tanta precisión, que la bala infirióle una herida de muerte en la cabeza.
El indio vaciló un instante, abandonó luego a la joven., y después de dar algunos pasos cayó desplomado sobre el césped.
Al ruido que produjo la detonación, los dos indios que habían acompañado al cacique emprendieron la fuga; pero no tan precipitadamente que no le alcanzase a uno de ellos la bala de la otra pistola que empuñaba el capitán.
La herida que le produjo fué en un brazo, por lo que pudo huir.
Don Diego no volvía de su asombro.
En el breve transcurso de un minuto había visto su hija en brazos del jefe indio, advirtió los fogonazos de dos disparos, había visto también rodar por la tierra al caribe, y, por lo tanto, la salvación de Laura.
Todo aquello parecíale un sueño.