Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Para prevenirse, desenganchó la otra pistola que llevaba al cinto.
Roberto esperó.
En aquel instante su corazón había acelerado considerablemente sus palpitaciones.
Hasta él llegó un grito lanzado por los labios de una mujer.
Era indudable que aquella exclamación había sido exhalada por la hija del hidalgo Medina al ver al salvaje.
Este apareció de nuevo en el balcón, llevando entre sus atléticos brazos a la hermosa Laura.
La joven estaba desmayada.
Uno de los súbditos dél cacique la recogió cuando éste, ton una facilidad que revelaba su fuerza, suspendió a la joven por fuera de la balaustrada como si fuese una niña.
Luego, con una rapidez asombrosa, bajó al jardín, y tomando de nuevo en sus brazos a la hija del hidalgo Medina, corrió hacia la puerta de salida.
Peligroso era el disparo que se dispuso a hacer el capitán Roberto.
Sólo una seguridad y una costumbre como las que él poseía en el manejo de las armas de fuego, podían inspirarle la idea de enviar una bala al cacique que llevaba a la joven entre sus brazos.