Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Amigo mÃo, sabed que vuestra hija...
—¿Mi hija? ¿Acaso fe ha ocurrido alguna desgracia?
Y al hacer esta pregunta, el hidalgo Medina abandonó el asiento que ocupaba.
—SÃ, una desgracia horrible.
—¡Ah! ¿Qué decÃs?
Y don Diego iba a abandonar la estancia y a dirigirse a la de su hija, pero don Juan le detuvo.
—Sabed que vuestra hija sostiene amores con un miserable.
—Vamos, callad-exclamó Medina desahogando su pecho al exhalar Un hondo suspiro—; me habéis alarmado sin razón.
—¿Sinrazón?
—SÃ, porque creÃa que verdaderamente habÃale ocurrido a Laura alguna desgracia.
—¿Luego dos os parece que debe dársele ese nombre?
—No, don Juan; los enamorados descubren a cada momento motivos para tener celos del Ãdolo de su pasión. Mà hija no ama a ninguno, si se exceptúa a vos, y muy en breve será vuestra esposa.
—Vuestra hija acaba de sostener un amoroso dialogo con el capitán Roberto.
—¿Quién os ha dicho semejante absurdo?
—Nadie.
—No comprendo.